El estudio muestra que las corrientes marinas que se manifiestan frente a las costas de Nueva Escocia y la Península del Labrador (en el noroeste atlántico) han seguido un patrón estable durante los últimos 1800 años pero que desde la década de 1970 han sufrido cambios drásticos.
Las corrientes en estas regiones están íntimamente ligadas con la oscilacion atmosférica del Atlántico norte (NAO por sus siglas en inglés), una magnitud que caracteriza la intensidad y dirección de los vientos del oeste hacia Europa. Así, cuando el índice NAO es negativo, la región recibe aguas frías del norte de la corriente del Labrador, que es pobre en nutrientes, mientras que cuando el índice NAO es positivo, las aguas calientes de la Corriente del Golfo dominan en la región y traen nutrientes procedentes del sur. Lo genial de esta investigación es que, siguiendo el principio de que "de lo que se come se cría", han conseguido utilizar los corales presentes en aquellas aguas para saber qué aguas dominaban en cada momento de los últimos 1800 años.
repentino en las temperaturas promedio en algún momento de los últimos 150 años.
En resumen, las técnicas empleadas por este equipo permiten obtener una imagen muy clara de como evolucionan las corrientes marinas de un año para otro en escalas de más de mil años.
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